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EMPRENDIMIENTO CON PROPÓSITO

Kata Vásquez, 3 de Enero, 2022

Emprendimiento con propósito

El motor que te mueve a llegar más lejos.

En mi camino como emprendedora y coach he conocido y atendido bastantes personas, ya sea en la vida, en alguna charla, en un programa del que participaron o atendiendo en consulta. No importa de donde vengan o cómo hayan llegado, hay algunos patrones que se repiten en algunos emprendedores, pero hay uno en particular que distingue a un emprendedor con propósito de cualquier otro: su mentalidad. Sí, hay algo en ellos que es un motor que moviliza toda la máquina emprendedora y es eso lo que quiero mostrarte hoy en este artículo.

No quiero extenderme en lo técnico, sino que ir a lo práctico. Y para hacerlo fácil, quiero aclarar sólo un aspecto sencillo de la neurociencia que seguro te va a ayudar a comprender cómo funciona tu mente. Cuando yo aprendí esto, mi vida cambió por completo. ¡Y para bien!

Nuestra mente tiene un rol fundamental que es “protegernos del dolor y mantenernos con vida” y para esto utiliza mecanismos basados en nuestros sentidos para captar del exterior, escucha, huele, ve, siente y saborea lo que hay a su alrededor, lo que detecta que es familiar lo retiene y lo que no le es familiar lo rechaza. Cuando le decimos a nuestra mente “esto me encanta” tu mente se pone a trabajar para darte más y cuando le dices “esto lo odio” hará lo imposible por alejarte de eso que detestas. Y si a esto le agregas una emoción poderosa, tu mente hará un click mucho más potente. ¿Cómo se relaciona esto con el emprendimiento? Tiene todo que ver.

Tenemos dos tipos de emprendedores, así los he clasificado para poder darte contexto:

a) Emprendedores de resultado: aquellos que vieron una oportunidad de negocio que les pareció rentable y lo transformaron en un negocio, sin pensar mucho en sus intereses personales.
b) Emprendedores con propósito: aquellos que decidieron emprender de una pasión personal, tomaron su pasión y la transformaron en un emprendimiento.

¿Cuál es la diferencia? La motivación personal.
Cuando realizamos actividades cuyos motivadores están en el exterior de nosotros, tarde o temprano la mente acusa recibo de la desconexión. Sin embargo, cuando la pasión personal mueve esta idea de negocio, la mente hará todo para ayudarte a llegar a tu meta. Y especialmente, tu mentalidad se transforma y potencia cualquier esfuerzo que haces.

¿Por qué?
Aquí quiero volver a las bases de la teoría de la motivación, hace muchos años se hablaba de la pirámide de Maslow, que trata de explicar qué impulsa la conducta humana, siendo lo elemental cubrir las necesidades fisiológicas, luego las necesidades de protección y seguridad, luego las necesidades sociales, luego el reconocimiento y finalmente coronaba con la autorrealización. Sin embargo, pese a ser muy útil por mucho tiempo, esta pirámide, bajo mi punto de vista, carecía de un nuevo bloque en su punta, que es la “trascendencia”. Ya que luego de enfocarnos en nosotros, nuestro espíritu y todo nuestro ser desea ir a un siguiente nivel, donde encuentra un significado profundo en lo que hace, ya sea por la satisfacción que siente al dedicarse en cuerpo y alma a lo que siente es su camino o por su aporte a los demás —o bien llamado sentido de contribución— porque se rinde ante el servicio a la humanidad, experimentando el goce de vivir una vida centrada en entregar y de la cual se nutre al recibir.

Cuando llegamos a esta etapa de la vida, centrándonos en nuestro enfoque profesional, experimentamos los siguientes síntomas:

1. Despertarse en la mañana con ganas de vivir.
2. Ausencia de cansancio y sueño cuando estamos centrados en nuestro trabajo.
3. Visión del trabajo como parte de nosotros mismos con consciencia de unidad.
4. Sentido de goce al ejecutar tareas del trabajo, además de las de la propia vida.
5. Facilidad para resolver conflictos asociados al trabajo.
6. Sensación que el tiempo vuela mientras trabajamos.
7. Necesidad de contribuir a otros, viendo en acciones pequeñas grandes posibilidades.
8. Aumenta el sentido de colaboración con otras empresas y colegas.
9. Decisiones tomadas considerando en un alto grado la intuición.
10. Sentido de pertenencia en el trabajo.
11. Visión de apoyo y autocompasión en el camino.
12. Lenguaje y diálogo positivo consigo mismo.
13. Sentido de abundancia y prosperidad que no depende del resultado económico.
14. Necesidad de entregar sin miedo al resultado y abierto a recibir en todas las formas posibles.

Como puedes ver, el encuentro de una pasión que se transforma en un emprendimiento nos acerca a nuestra trascendencia espiritual porque alinea lo que es el deseo de nuestra alma con lo que sucede en el plano material. En definitiva, nos lleva a trabajar por algo más que por el resultado. Y esta actitud lo cambia todo, pues le dice a tu mente “le gusta”, tus emociones dicen “le gusta” y tu cuerpo dice “le gusta”. Adivina…¿qué hará tu mente? Sí, ponerse a trabajar a mil para llevarte a lo más alto en tu emprendimiento, al mismo tiempo que tus emociones dicen “vamos por más porque cuando hago esto me siento un/a crack”.

Si hoy consideras que no has encontrado esa pasión o el motor que te mueve a hacer lo que haces, ¡no importa! Nunca es tarde para comenzar. Te dejo unas preguntas poderosas para partir:

1. ¿A qué jugaba cuando era un niño/a?
2. ¿Qué cosas hago donde se me pasa el tiempo volando?
3. ¿En qué me considero “seco” o muy bueno?
4. ¿Cómo puedo ayudar a los demás aplicando mis talentos?

Y una buena clave… en la plataforma de Sintonizando puedes poner a prueba este talento y obtener tus primeros testimonios de servicio o producto de manera tal que puedas conocer tu mercado, mejorar tu oferta y seguir sirviendo a la humanidad desde tu talento maravilloso que llegó a este Universo para hacerse presente con un motivo importante. Nadie está demás. Sólo cada uno de nosotros debemos en algún momento de nuestra vida encontrar nuestro lugar correcto.

@katavasquezCL

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